REACCIONES NORMALES ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

REACCIONES NORMALES ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

Con frecuencia escuchamos diversos comentarios y creencias absurdas que nos privan de la expresión libre de nuestros sentimientos tras la pérdida de un ser querido, sea esta una pérdida por fallecimiento o por una ruptura de algún tipo de relación.

En esta oportunidad, queremos recordarte que algo fundamental para la superación de tu duelo y el rehacer tu vida, es la aceptación de tus emociones y la libre expresión de tus sentimientos.

Si quieres llorar, llora, si quieres gritar, grita. El desahogo es indispensable en el camino a una nueva cotidianidad sin esa persona que ya no está más.

Estas son algunas de las reacciones más comunes que suelen aparecer después de una pérdida. Recuerda que cada duelo, como cada persona, es único, y también su manera de reaccionar es especial. Por favor, sé paciente y compasivo contigo mismo/a.

SHOCK- INSENSIBILIDAD
Es como si le estuviese pasando a otro. Te sientes como viviendo entre nubes, nada parece real o te sientes como embotada/o, como un autómata, incapaz de reaccionar. Sin embargo, este aturdimiento inicial te protege, amortigua la dura realidad.

NEGACIÓN / INCREDULIDAD
Imposibilidad de creer que ha muerto o ha salido de tu vida ¡No puede ser verdad! Durante un tiempo piensas y actúas como si tu ser querido continuara vivo. Suena el teléfono y, por un instante, piensas que es él. No has perdido la esperanza de que vuelva. Lo buscas, lo esperas.

Necesitas tiempo para ir asimilando lo que ha pasado.

ENOJO / RESENTIMIENTO
“¿Por qué has permitido esto Dios mío?”, “¡Esos médicos lo/la dejaron morir!”, “¿Cómo me dejas ahora con todo lo que te necesito?”, “¡Todos siguen viviendo como si nada hubiera pasado!”. Estás rabioso contra todos y contra todo.

El resentimiento forma parte de tu dolor y es algo normal ¡No luches contra él! A medida que tu dolor se vaya calmando irá disminuyendo.

TRISTEZA
“Siento una pena muy grande y todo me hace llorar”.

La tristeza es el sentimiento más común. Puede tener muchas expresiones: llanto, pena, melancolía, nostalgia…
Date permiso para estar triste, para llorar. No te preocupes si lloras mucho o poco; el llanto no es la medida de tu amor, sino parte de tu propia expresividad.

MIEDO / ANGUSTIA
Estoy asustado/a…, ¿qué va a ser de mí? Es como si el mundo se hubiera parado para ti. Te sientes inquieto/a, confuso/a, desamparado/a. Tienes miedo de volverte loco/a.

Estos sentimientos tan intensos y tan desagradables son algo natural.

CULPA 
“Si hubiera sido más cariñoso/a”, “Si hubiera llamado antes al médico”, “Si hubiera tenido más paciencia”, “Si le hubiera dicho más a menudo lo que lo/la quería”.

La lista puede ser interminable. Es frecuente dejar de lado todo lo que hemos hecho de bueno y positivo por esa persona.

La culpa forma también parte del proceso de duelo, irá disminuyendo en la medida en vayas aceptando tus propios límites, a medida que comprendes que el pasado no puede cambiarse y darte cuenta que ya tienes bastante sufrimiento como para castigarte de esta manera.

SOLEDAD

“Me siento tan sola ahora”. “Es como si el mundo se hubiera acabado para mí”.

Si amigo/a, es como si te hubieran arrancado una parte de ti, la sensación de vacío es muy grande, son tantas cosas vividas y compartidas juntos que vas a necesitar tiempo para aprender y acostumbrarte a estar sin él o ella. Es algo totalmente normal y por lo que muchos hemos pasado.

ALIVIO
“Gracias a Dios que todo ha terminado”.

El final de una larga y/o dolorosa enfermedad o relación se pueden vivir con una sensación de alivio y descanso. Eso no significa de ningún modo menospreciar lo que vivió quien ha partido, sino que simplemente refleja que lo vivido ha sido especialmente duro y difícil.

Sientes el dolor y la pena por la pérdida y, al mismo tiempo, te sientes aliviado/a. Date permiso para sentir ambas cosas.

SENSACIÓN DE OÍR o VER AL FALLECIDO
“Me parece que me sigue llamando por la noche”. “El otro día me pareció verlo entre la gente”.

Son sensaciones pasajeras absolutamente normales después del fallecimiento de una persona querida.

AMBIVALENCIA / CAMBIOS DE HUMOR
“Hace un momento me sentía agradecido a mis amigos por su ayuda y un momento después no puedo ni verlos”.

Puedes estar tranquilo/a en un momento y alborotado/a en el instante siguiente. Los sentimientos pueden ser así, cambiantes y contradictorios. Acéptate así, imprevisible.

 

Recuerda que estamos para servirte y acompañarte en tu proceso de duelo. Participa en nuestros grupos de duelo, los horarios los puedes encontrar en una publicación fijada en nuestra página de facebook.

Además, recuerda que puedes escribirnos tu historia acá en nuestro blog para desahogarte y compartir tu experiencia. Solo ve a la pestaña “comparte tu historia” y sigue los pasos. #TúPuedes 🙂