ENCUENTRA EL EQUILIBRIO ENTRE TUS EMOCIONES Y TU ALIMENTACIÓN

ENCUENTRA EL EQUILIBRIO ENTRE TUS EMOCIONES Y TU ALIMENTACIÓN

En la etapa de duelo se suele alterar la alimentación, ya que nuestras emociones están estrechamente vinculadas con nuestra forma de alimentarnos. Por ello aquí te daremos unos consejos para que puedas encontrar el equilibrio entre tus emociones y tu alimentación.

Hay alimentos que por estimular la liberación de serotonina nos ayudan a sentirnos mejor.

Una dieta saludable nos ayuda a sentirnos bien, pues en el intestino existen terminales nerviosas que envían información a nuestro cerebro para prevenir  alteraciones intestinales.

Llevar una dieta de buena calidad, nos ayuda a mantener bajo control nuestras emociones. Si llevamos una dieta con suficientes micronutrientes, con buena cantidad de fibra soluble, probióticos y agua, es como un mimo o una caricia a nuestro aparato digestivo.

En el caso opuesto de esta compleja relación, podemos decir que una mala alimentación puede producirnos depresión, tal es así que se sabe que una dieta pobre en antioxidantes, rica en grasas trans y escasa en micronutrientes, puede dar origen a un estado emocional alterado.

Una alimentación rica en grasas descontrola nuestro reloj biológico. Existe un círculo cerrado que vincula a la alimentación con las emociones. Una alimentación rica en grasas impide la conciliación de un sueño adecuado lo cual se sabe origina estrés y malestar emocional.

Es una relación dinámica, pues tanto la comida afecta nuestras emociones como a la inversa. Para que nuestra salud sea la que mayor beneficio obtenga de esta relación, claramente ninguna debe predominar por sobre la otra, sino que debe existir un equilibrio.

Equilibrio entre emociones y comida

Para que la forma de alimentarnos no se deba únicamente a las emociones  que atravesamos y se ajuste más al hambre natural, debemos entender que la comida si brinda placer y es un desestresante, pero NO soluciona nuestros problemas y sólo calma la ansiedad temporalmente.

Si estamos angustiados y buscamos comida, pensemos que no será la solución a esta emoción, sino que podemos recurrir a otras actividades placenteras que no impliquen el consumo de alimentos.

Algunas de estas pueden ser: leer, pintar, escribir, escuchar música, caminar, hablar con un amigo, entre otras.

Si dejamos que ante cada emoción nuestro cuerpo ingrese comida, culminaremos con un exceso de calorías que puede desencadenar en obesidad a largo plazo.

Si no reprimimos nuestros deseos de comer algo dulce de vez en cuando, y lo hacemos constantemente, estaremos alterando el equilibrio entre emociones y comida, pues cuando nos permitamos por fin comer un pastel no lo disfrutaremos, y posteriormente a ingerirlo sentiremos culpa por haberlo hecho, cuando es totalmente normal sentir placer por un poco de algo dulce.

Entonces, para establecer un equilibrio que no perjudique nuestra salud, debemos controlar la alimentación por emociones impulsivas, y al mismo tiempo, debemos permitirnos de vez en cuando comer por placer, disfrutando de una preparación y degustación sabrosa y cargada de emociones.

Sin embargo, si volvemos habitual este acto que vincula emociones y comida, podemos caer en un círculo perjudicial para nuestro organismo.

Para apoyarte mejor, da click en el siguiente enlace, en el que te compartimos este libro que te será de mucha utilidad y te permitirá aprender a comer de forma sana:

http://www.perdiunserquerido.com/wp-content/uploads/2017/08/inteligencia-emocional-.pdf

Sobre esto y más, estaremos compartiendo en nuestro Grupo Vida Plena, llevado a cabo en Funeraria La Auxiliadora de San Salvador el próximo martes 15 de agosto, en donde complementamos el estudio e implementación de nuestros artículos.

¡Gracias por visitar nuestro blog! Esperamos que este artículo te haya sido de utilidad. Escríbenos abajo en los comentarios si estás afrontando una situación similar ¿Sabes controlar tus impulsos y antojos de comida? Es momento de comenzar a hacerlo y llevar una vida más saludable #TúPuedes