El duelo anticipado que se vive ante las enfermedades incurables

El duelo anticipado que se vive ante las enfermedades incurables

Hace unos días vivimos el mes de la lucha contra el cáncer y muchas personas buscaron detectar una anomalía en su organismo de forma preventiva contra el cáncer de mama.

Sin embargo, nunca nos enseñan a vivir el duelo anticipado ante una enfermedad que podría ser terminal o incurable

El duelo anticipado es el que vive el enfermo y su familia cuando se les comunica la existencia de una enfermedad irreversible e incurable.

Suele ocurrir en el caso de enfermedades crónicas en las que transcurre un largo camino desde que llega el diagnóstico hasta que se produce la muerte. Es decir, se produce mucho antes de que ocurra la pérdida.

El duelo anticipado permitirá a las familias prepararse para una despedida emocional y física de aquel ser querido al que cuidan y cuyo desenlace es inevitable.

Es una oportunidad para transformar el dolor en paz interior, enfrentando una muerte inevitable. Los expertos están de acuerdo en que en el duelo anticipado a la muerte se acepta mejor ya que el mismo proceso de la enfermedad se acepta como una oportunidad para resolver cuestiones pendientes.

El duelo anticipado suele transcurrir en tres etapas principales:

 Cuando se conoce el diagnóstico de la enfermedad se produce un sentimiento de aturdimiento e incredulidad. Aparecerán sentimientos de ira, rabia y negación. Los familiares presentan un shock emocional.

 Se producen intentos para evitar la realidad. Se cuestiona el diagnóstico, se buscan responsables y alternativas. Inclusive, la enfermedad es asimilada y pasarán por momentos de tristeza y depresión. Se suele dar un interés excesivo y preocupación por la persona que se irá.

 Reorganización. A medida que la enfermedad avanza, la familia y más concretamente el cuidador/a principal se van adaptando lentamente a esta nueva situación aunque nunca se pierden todas las esperanzas.

Esta fase muchas veces es para adaptarse a la ausencia del ser querido. Intentamos aprender cómo serán las cosas sin la otra persona y asumir la soledad.

Aunque a primera vista, este tipo de duelo ofrece aspectos “positivos” frente a pérdidas inesperadas, los familiares deberán seguir una serie de consejos y pautas (de ser posible de la mano de psicólogos expertos) sobre todo si el desenlace llega a ser fatal, la calma tarda tiempo en llegar.

Por ello te recomendamos

  • Consultar a los médicostodas las dudas que tengas respecto a los cuidados en esta nueva etapa, el proceso de enfermedad y sobre cómo controlar todas las molestias derivadas de la misma.
  • Vivir el presente: Disfruta de lo que tienes ahora y no sufras en exceso por lo que pueda pasar. Vive la vida en términos de calidad, no de cantidad.
  • Expresa sentimientosy establece una comunicación abierta y sin limitaciones. Es normal sentir angustia, miedo, rabia, tristeza, cansancio, depresión e incertidumbre. No temas hablar sobre la inevitable despedida ni sobre aquellos temas que considerés “pendientes”. Esto te ayudará a asumir la pérdida en paz, serenidad y sin remordimientos.
  • Escuchaatentamente cuáles son las preocupaciones y prioridades del enfermo. El proceso de morir da ansiedad, dolor y rabia, pero la unión familiar en estos momentos es primordial.

Tener paciencia con nuestros propios sentimientos y con los de la persona a la que cuidás te ayudará a adaptarte a los cambios y vaivenes de este tipo de duelo.

  • Proyecta y hazte a la idea de cómo será la vida sin tu familiar pero sin dejar de disfrutar de su presencia.
  • Acepta el apoyoque te ofrezcan amigos, familiares, vecinos, etc. Si el dolor sobrepasa, es recomendable que busques ayuda profesional.
  • No olvides el “autocuidado”: aliméntate bien, haz ejercicios, descansa, no abuses de fármacos. Tu  familiar te necesita más que nunca, lleno/a de fuerza y vitalidad.
  • Evita que la enfermedad sea el centro de sus vidas: intenta seguir trabajando, haciendo actividades que te gusten y teniendo momentos felices sin sentir culpa o vergüenza. Comparte si es posible, tiempo y momentos de disfrute con tu familiar.
  • Aunque la pérdida sea inminente no por eso va a ser menos dolorosa. Cuando se produzca el fallecimiento, volverán a revivirse las fases anteriormente descritas, aunque quizás durante menos tiempo. No tengas prisa vívelo con calma y serenidad.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.” Viktor Frankl

Esto todo en esta ocasión. Esperamos este artículo sea de mucha utilidad. Recuerda que estamos para ayudarte en nuestros servicios para el afrontamiento sano de tu duelo.

Solo debes escribirnos en la caja de comentarios, o contarnos tu historia en este mismo blog, dando click a la pestaña “Comparte tu historia” y siguiendo los pasos que ahí se te indican.

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